Cómo reclamar si Blablacar o Airbnb te ha arruinado las vacaciones

La economía colaborativa plantea dudas a los usuarios sobre a quién deben exigirse responsabilidades cuando el servicio prestado difiere sustancialmente del anuncio publicado en estas plataformas.

Con cada puente o periodo festivo, llegan las reclamaciones en el sector turístico. Aviones que aterrizan en destino con horas de retraso, huelgas de pilotos que dejan a los pasajeros en tierra o reservas en hoteles que no cumplen con los servicios ofrecidos. A base de malas experiencias, los usuarios empiezan ya no sólo a conocer sus derechos, sino también a saber qué pasos tienen que dar para recibir una compensación, lograr un reembolso completo e, incluso, una indemnización por arruinar unas vacaciones.

La proliferación de compañías online especializadas en este tipo de reclamaciones ha contribuido a facilitar que los usuarios puedan ejercer sus derechos. Sin embargo, los hábitos de los propios usuarios a la hora de contratar unas vacaciones están cambiando y surgen nuevas dudas, sobre todo, ante la creciente popularidad de la economía colaborativa.

Mejores precios, servicios personalizados o facilidad en la contratación a través de aplicaciones móviles son algunas de sus supuestas ventajas. Pero, ¿qué ocurre con los derechos de los usuarios? ¿Tiene un particular que intercambia su casa con otro para ahorrarse el dinero del alojamiento las mismas responsabilidades que un hotel? Y, aun siendo así, ¿cómo se debe reclamar? Aunque acudir a los tribunales siempre es una opción, lo cierto es que en la mayoría de los casos no es aconsejable, ya que los costes suelen ser muy superiores a lo que se va a obtener.

Aunque el servicio se contrate, por ejemplo, a través de plataformas tan populares como Blablacar o Airbnb, “la Comisión Europea indica que no deben estar sujetas a autorizaciones y licencias y que no tienen responsabilidad por los servicios que intermedian; sólo la tendrán por los servicios que prestan de forma directa”, explican desde Legálitas.

Otra consideración que hay que tener en cuenta es si se trata de negocios con ánimo de lucro o no. Y el mismo criterio se utiliza con el vendedor final. Por ejemplo, no es lo mismo un conductor que ofrece plazas en su coche para compartir gastos, que alguien que alquila una habitación o toda su vivienda, obteniendo un beneficio económico.

A una plataforma colaborativa no se le puede exigir responsabilidades si el anuncio era inexacto, salvo que se pueda demostrar que ya estaba advertida de la mentira y no había hecho nada por subsanar el problema. En estos casos, hay que dirigirse directamente al proveedor.

Éste tendrá menos deberes hacia el cliente cuando se trata de un particular que ofrece el servicio de forma ocasional a aquel que lo hace de habitualmente, ya que se le puede considerar profesional. Por eso, a la hora de evitar problemas legales, es importante tener en cuenta estos aspectos a la hora de recurrir a la economía colaborativa.

Comparadores de hoteles

Una de las opciones más utilizadas en el caso de los viajes son las plataformas que comparan ofertas de hoteles. Por un lado, se encuentran aquellas que únicamente muestran las posibilidades y después redirigen al proveedor, con el que se realizan todas las gestiones y la contratación. En estos casos, las reclamaciones deben dirigirse únicamente a este último. Por otro lado, están las plataformas que también se encargan de la gestión de la reserva, e incluso del cobro. Cuando se recurre a estos servicios, y aunque en las condiciones del servicio se indique que se exime de toda responsabilidad a la empresa, si el problema está relacionado con cualquiera de sus trámites, se puede reclamar también a la plataforma y no sólo al proveedor.

Alojamientos

Webs como Airbnb ofrecen la alternativa de alquilar habitaciones o viviendas de particulares, incluso algunas plataformas facilitan el intercambio de residencia. En cuanto a la responsabilidad, se aplica el mismo sistema que con los comparadores de hoteles. Sin embargo, desde el punto de vista de la persona que pone en alquiler su casa o una parte de ella, hay que tener en cuenta otros aspectos legales, como son los fiscales, ya que en la economía colaborativa también se deben pagar impuestos en función de la rentabilidad obtenida. Además, en España, cada CCAA cuenta con una legislación diferente en materia de vivienda de uso turístico, que exige diferentes requisitos. En Madrid, por ejemplo, estas casas tienen que tener wifi, mientras que en Canarias las perchas de los armarios tienen que ser homogéneas.

Compartir coche

Plataformas como Blablacar ofrecen una vía de encuentro entre conductores con asientos libres y pasajeros que se dirigen al mismo destino, pudiendo así compartir los gastos del viaje. Si el que ofrece el medio de transporte lo hace sólo para compartir gastos y sin ánimo de lucro, no está realizando una actividad profesional, por lo que no se le puede aplicar la Ley de Ordenación del Transporte Terrestre ni exigir los trámites administrativos y fiscales de un conductor profesional, según explican desde Legálitas. Diferente es el caso de Uber, que aunque se amparan bajo el paraguas de la economía colaborativa, sí tiene un ánimo de lucro. Las dudas en este sentido se resolverán cuando el Tribunal de Justicia de la Unión Europea decida sobre la legislación que se debe aplicar.

Fuente: http://www.expansion.com/juridico/actualidad-tendencias/2016/12/06/5845b55746163f00518b45b0.html?cid=SMBOSO22801&s_kw=twitter

Deja un comentario